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Hace unos meses y por mera casualidad nos encontramos en el Komodoro, mi primo Darío, el Nene y yo con nuestras respectivas. Resulta que yo soy padrino de mi Palomita, que es la hija mayor de mi primo, y Nene es padrino de mi Tarugo, que es el hijo menor de Darío. Por lo que estábamos de compadreo nunca mejor dicho.

No sé quién, pero uno de estos dos o alguna de sus respectivas dio la gran idea de hacer una pequeña escapada. En ese momento con unas copas en la mano y con alguna alegría que tendría en aquel creo recordar nos envalentonamos e hicimos un grupo de WhatsApp. Ya no nos podíamos echar atrás ninguno de los tres…

En pocos días teníamos reserva de hotel. Destino Barceló Punta Umbría Mar. Todo incluido. Y encima nos regalaron unas sesiones de aguas termales para todos ¡Pelotazo!

Antes de empezar a comentar el viaje en sí me gustaría saber ¿Por qué las mujeres tienen tantos problemas con las maletas? Solo íbamos a salir un fin de semana y se pegaron 2 semanas hablando de maletas… ¡Sigo sin comprenderlo!

Total, llego el viernes. Tras una productiva jornada intensiva de trabajo salgo de Sevilla a las 14:30 y tras el infierno de los atascos y que no me pude parar en los restaurantes de comida rápida porque estaban abarrotados  no llegué a mi casa hasta las 16:15. ¡Y sin comer! Mi mami me preparo un bocata que me comí mientras corría a casa de mi primo que era el punto de encuentro.

Tras el viaje tan ameno donde ya empezaron las primeras risas llegamos al hotel. A primera línea de playa era un hotel muy bonito. Era muy grande y las habitaciones eran de categoría. Tenía un bar donde por las noches había espectáculos y ponían el futbol. Peor claro, tiene fallos imperdonables… ¡El refresco era de máquina y no había 7up, había Sprite! ¡Ruina! El comedor del hotel era bastante grande, pero la comida no era para nada extraordinaria… Aunque no me gusta criticar, para no faltar a la verdad debo decir que la comida era bastante mediocre.

Nada más llegar dejamos las maletas y disfrutamos de unos cocteles en el bar, hasta que llegó la hora de cenar y cenamos. Más tarde nos volvimos a tomar las últimas copitas y ganamos un concurso de adivinar capitales de países de todo el mundo. Estaba prohibido usar el móvil, pero nosotros estábamos representando a España entre toda aquella multitud de personas extranjeras, por lo que nos vimos obligados a consultar con google en las poquitos países que tuvimos dudas… ¡Evidentemente hicimos pleno de aciertos, 20 de 20! Como buenos españoles tuvimos que decir una mentirijilla piadosa al ver las caras de los abueletes extranjeros y les dijimos que Cristina era geógrafa. ¡Se llevó un gran aplauso! El premio era una botella de cava que yo personalmente quise donar a los segundos campeones, pero mis compañeros querían brindar por lo que no se habló más.

El segundo día nos pusimos cada uno un chándal y fuimos a disfrutar de las aguas termales que nos había regalado. El SPA estaba en el otro hotel Barceló que estaba justo en frente, pero que era por lo menos 4 veces más grande. Nene como es alérgico al agua se quedó leyendo el periódico… El SPA era muy muy chulo y disfrute mucho con mi Paloma en el Jacuzzi y la piscina. Además el rato de relax me vino súper bien para no pensar en el trabajo… Como antes no valoré demasiado bien la comida ahora quiero mencionar que el SPA es un 7 sobre 10 y eso que no entre en las aguas frías ni en el hielo porque no tenía ganas de sufrir demasiado.

Tras el SPA fuimos a recoger al hotel a Nene para dar un paseo por la playa. La playa de Punta Umbría no tiene nada que ver con la que estamos acostumbrados a ver en Matalascañas. En punta Umbría la playa es mucho más natural que la colapsada Matalascañas… Fue un gustazo pasear con mi Cristina y hacerle perrerías a mi Tarugo

Después de comer y una pequeña siesta nos fuimos al bar a ver los partidos hasta la hora de la cena. Tras cenar fuimos otra vez al bar a ver el fútbol y nos encontramos con que había Bingo. ¿Os imagináis quien ganó? Pues no fuimos nosotros, ¡pero casi porque Vane cantó línea! En realidad lo hizo Nene porque a Vane le daba vergüenza… Esta vez nos dieron a elegir el premio y en vez de cava pilló un suvenir. Una taza de plástico… Tras esto comenzaron los bailes donde Sara lo dio todo.

La mañana siguiente tras desayunar abandonamos las habitaciones y nos pusimos a tomar el solecito en el bar de la piscina. Esperamos charlando a la hora de almorzar ya que cambiamos el almuerzo del viernes por el del domingo. Tras comer vuelta a casa. Y ya en casa otra vez me puse a trabajar un ratillo.

En definitiva ha sido un Viaje de Compadres que seguro que se repetirá. ¡Ha sido un placer compadres! Solo ha faltado lo que todos estábamos esperando: ¡Que Nene le pidiera matrimonio a Vane! Para la próxima seguro que sí.